FeCiER30 de julio de 2026
La combinación de precios deprimidos, una marcada retracción del consumo y el aumento sostenido de los costos pone en jaque la continuidad de numerosas explotaciones y amenaza con afectar la próxima campaña.
La preocupación fue expresada por Marcos Dal Mazo, productor, presidente del Centro de Juventud de Villa del Rosario de Federación Agraria Argentina y secretario de la Federación del Citrus de Entre Ríos (FeCiER), quien advirtió que la rentabilidad actual no alcanza para sostener las inversiones que requieren las plantaciones.
"Hoy el productor recibe entre 40 y 50 pesos por kilo de naranja en planta. Ese dinero apenas alcanza para afrontar los gastos cotidianos y no permite realizar las labores indispensables para preparar la campaña 2027", explicó.
La situación genera incertidumbre porque agosto y septiembre representan meses clave para comenzar el manejo sanitario y productivo de las quintas. Sin recursos para invertir, muchas explotaciones podrían reducir las tareas de mantenimiento, comprometiendo el rendimiento de las próximas cosechas.
Una actividad que dio identidad a Concordia
Hablar de citricultura es hablar de la historia económica de Concordia. Durante buena parte del siglo XX la ciudad se consolidó como la capital citrícola del país, generando miles de empleos y dando origen a una poderosa cadena industrial integrada por empaques, frigoríficos, galpones de clasificación, viveros, transportistas, exportadores e industrias derivadas.
Empresas exportadoras, plantas de empaque y establecimientos dedicados a la elaboración de jugos concentrados, aceites esenciales y subproductos llegaron a posicionar a Concordia como uno de los principales polos citrícolas de Argentina.
Muchas de aquellas firmas fueron desapareciendo con el paso de los años, víctimas de sucesivas crisis económicas, cambios en los mercados internacionales, problemas cambiarios y pérdida de competitividad.
La actividad supo atravesar ciclos de expansión y de profundas dificultades. Sin embargo, pocas veces la preocupación estuvo centrada en un fenómeno tan determinante como la caída del consumo interno, que hoy debilita la principal fuente de ingresos del productor.
Más de 20.000 puestos de trabajo dependen del citrus
Desde Federación Agraria Entre Ríos recuerdan que el Macizo Citrícola emplea de manera directa e indirecta a más de 20.000 personas.
A diferencia de otras producciones, la citricultura continúa dependiendo en gran medida del trabajo manual. La poda, el raleo, el control sanitario y la cosecha requieren una importante cantidad de trabajadores especializados que cada temporada encuentran en esta actividad su principal fuente laboral.
Dal Mazo sostuvo que el mercado interno apenas absorbe alrededor del 60 % del volumen habitual, mientras que el incremento permanente de los costos logísticos agrava aún más la situación.
"Hay casos en que el productor necesita prácticamente la producción de una cuarta parte de su quinta solamente para afrontar el costo del transporte hasta los mercados", explicó.
El desafío de mantener vivas las plantaciones
La mayor preocupación del sector ya no pasa únicamente por los bajos ingresos actuales sino por las consecuencias que esa falta de rentabilidad puede generar en el mediano plazo.
Una quinta citrícola requiere inversiones permanentes. Si no se realizan fertilizaciones, controles sanitarios, podas y manejo adecuado de las plantas, la productividad comienza a deteriorarse y recuperar esos montes demanda varios años de trabajo e importantes recursos económicos.
"Venimos golpeados por heladas, granizo y ahora se suma un mercado que paga valores por debajo de los costos. Lo que estamos cobrando apenas alcanza para cubrir gastos diarios", resumió el dirigente rural.
La amenaza permanente del HLB
A las dificultades económicas se suma otra preocupación: el avance del HLB (Huanglongbing), considerada la enfermedad más destructiva para los cítricos a nivel mundial.
Dal Mazo destacó el trabajo de monitoreo que lleva adelante la Federación del Citrus de Entre Ríos para detectar tempranamente posibles focos de la enfermedad, aunque advirtió que sostener esas tareas requiere recursos económicos que hoy también comienzan a escasear.
En cuanto al comportamiento climático, señaló que las últimas heladas y un episodio aislado de granizo no provocaron daños importantes en la producción, por lo que, desde ese punto de vista, las perspectivas resultan más alentadoras.
Una economía regional que necesita recuperar el mercado
Para los productores, el verdadero desafío pasa por recuperar el consumo y mejorar el precio que recibe quien trabaja la tierra.
Sin esa recuperación, advierten, no solamente peligra la próxima campaña. También comienza a resentirse una actividad que durante generaciones sostuvo el desarrollo económico de Concordia y de toda la región, generó miles de empleos y convirtió al citrus en uno de los símbolos productivos más importantes del noreste entrerriano.