FeCiER14 de julio de 2026
En una entrevista brindada al programa El Séptimo Día de Radio Plaza 94.7, Borgo subrayó que, ante la falta de una cura, la prevención y el control del insecto vector son las únicas herramientas para evitar la desaparición de la actividad.
El HLB es causado por una bacteria que se aloja en los vasos conductores de la planta, generando un «taponamiento» que impide el paso de la savia y provoca la muerte del ejemplar en un plazo de dos a tres años. Borgo recordó el antecedente de Florida, Estados Unidos, donde la enfermedad destruyó entre el 60% y 70% de la producción desde su aparición en 2005, a pesar de los ingentes recursos destinados a la investigación.
En Entre Ríos, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reveló que más de 80 establecimientos del departamento Federación operan bajo un plan de trabajo obligatorio debido a la presencia de la enfermedad.
En este marco, el saneamiento de las quintas corre por cuenta del productor, quien debe realizar controles químicos para combatir a la «chicharrita» (Diaphorina citri), el insecto responsable de trasladar la bacteria de una planta a otra.
Escasez de recursos
Uno de los puntos más preocupantes señalados por el dirigente es la limitación de personal para las tareas de vigilancia. Actualmente, el equipo de monitoreo para la región cuenta con solo nueve personas y tres coordinadores, quienes deben recorrer una superficie de 36.000 hectáreas de cítricos en la provincia.
«Nueve monitoreadores para una zona tan vasta son recursos muy limitados», afirmó Borgo, señalando que hace unos años contaban con el doble o triple de personal. No obstante, destacó que recientemente se firmó un acta con el Estado Provincial para garantizar la continuidad del convenio de lucha contra el HLB, el cual combina aportes estatales y de los propios productores.
La presión de la enfermedad, sumada a una coyuntura económica de baja rentabilidad y altos costos, está condicionando las inversiones en el sector. Según Borgo, el «mapa de calor» de la enfermedad está provocando que las nuevas plantaciones se desplacen hacia el sur de Entre Ríos, buscando zonas menos comprometidas por el vector, aunque las condiciones de suelo y clima limitan este traslado.
Finalmente, el dirigente hizo un llamado a la conciencia social, advirtiendo que el ser humano es el principal responsable de trasladar la enfermedad a grandes distancias mediante el movimiento de material vegetal no certificado. «El riesgo de contagio siempre es el traslado de la enfermedad por parte de las personas«, explicó, instando a la población a no comprar plantas de cítricos de tráfico ilegal o sin la debida certificación sanitaria.
Para Borgo, la citricultura es una actividad con un impacto social enorme para los entrerrianos y, a pesar de las urgencias de la coyuntura, no se debe perder el foco sobre la gravedad del HLB: «Debemos retomar la seriedad que merece esta enfermedad para el sector».