Entre Ríos, Argentina - Sabado, 23 Septiembre 2017
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08-09-2017    leída: 24 veces

El sector citrícola español acusa a Rotterdam de ser "un coladero de plagas"
No es la primera vez que se señala a Rotterdam por la laxitud de sus controles.


Este enclave portuario es la primera vía de acceso hortofrutícola a Europa. Por él transitan ca­­­da año mi­llones de to­neladas pro­­cedentes de países no comunitarios, muchas de las cuales después son reex­por­ta­das o reexpedidas a otros destinos. Tan ingente vo­lu­men comercial no parece tener, sin embargo, un desarrollo paralelo en cuanto al rigor en el con­trol para impedir el acceso de fru­tas contaminadas con enfermedades vegetales. "Holanda es un coladero de pla­gas", se suele decir y "las peores se sitúan en Su­dá­fri­ca" –se añade–. Y es que, en materia hor­to­frutícola, la excolonia holandesa es el primer socio comercial de los Países Ba­­jos en general y el primer pro­vee­dor no comunitario de naranjas y mandarinas en con­traes­ta­ción, en particular. Nada nuevo, pero la irrup­ción en la península de un –otro más– patógeno foráneo tan ma­yús­culo como la Xylella po­dría re­mover conciencias más allá de España, tan le­jos como en Bru­selas.

En este contexto debe entenderse el encuentro que el 6 de septiembre mantuvieron en la capital belga los representantes de la Plataforma por la Dignidad del Agri­cul­­tor con el propio comisario de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis. La audiencia con­cedida por el máximo responsable de la UE de sanidad vegetal se antoja complicada de en­­­tender aten­­­­diendo a la juventud y al ámbito provincial de esta plataforma pero sí se com­pren­­de mejor al con­siderar el fuerte impacto de la calamitosa campaña citrícola pa­sa­da. Nació en abril en Castellón cuando aún se tenían frescas las imágenes de cientos de mi­les de to­ne­la­das de clementinas sin recolectar, que no pu­die­ron ser co­mer­­cializadas a causa del daño pro­vo­­­ca­do por la sucesión de temporales de no­­viem­bre y di­ciem­bre del año pasado. Los sin­di­catos agra­rios de La Plana, La Unió de Llau­ra­dors y FEPAC-Asaja, así como las cooperativas de In­­­ter­coop buscaron entonces alianzas con los al­­cal­des de las principales zonas citrícolas yal mo­vimiento se sumaron, entre otros, los de mu­ni­cipios co­mo Castellón, Nules, Borriana, Moncofa... Se redactó un manifiesto y uno de los pun­tos re­i­vin­di­ca­ti­vos más destacados fue, otra vez, asegurar la sanidad vegetal de las im­por­ta­ciones co­mu­nitarias de cítricos de países terceros, especialmente de Sudáfrica.

Amenaza real en Europa
Se sospecha que la bacteria que ahora se expande sin remedio por Baleares y de la que Agri­cul­tura ya ha confirmado dos focos en Alicante accedió a Europa en plantas cafetales pro­ce­den­tes de Centroamérica que entraron, muy probablemente, por Rot­terdam. Un reciente es­tudio elaborado por investigadores de España, Francia, Italia y Su­dá­fri­ca concluye que el lla­ma­do 'Cotonet de les Valls' (Delottococcus aberiae), que fue de­tectado en 2009 en la Comunitat y pro­voca importantes deformaciones en los cítricos, tiene el mismo ADN que las cochinillas presen­tes en la provincia su­da­fri­ca­na de Limpopo. Quizá, dada la cer­ca­nía sobre el primer foco, la pla­ga entró en un cargamento importado desde Su­dáfrica a través del puerto de Sa­gun­­to. En 2015 se con­firmó la presencia en Ga­licia y en el Norte de Portugal del insecto vector –la Trioza ery­tre­ae– que porta la en­fer­me­dad citricola más de­vas­ta­dora del pla­ne­ta, el Citrus greeening, un psílido africano extendido por este continente pero especialmente presente en zonas citrícolas también su­dafricanas. Dos años después, como confirmó recientemente una au­­ditoría de la CE, las au­toridades gallegas y lusas ya re­nun­cian a la erradicación y se limitan a tímidas ac­cio­nes de contención de esta plaga, lo que ha he­cho saltar todas las alarmas.

Hoy las principales amenazas fitosanitarias procedentes de Sudáfrica son: la 'mancha ne­­­gra' –un hongo que deteriora la piel de la fruta hasta hacerla no comercial–; la Thaumatotibia leu­­cotreta –una polilla que destroza el fruto desde dentro–; el 'citrus canker' –una bacteria letal pa­­­ra los árboles que se propaga por el viento– y el citado 'citrus greening' –que relevó en EEUU o Brasil a éste último patógeno en capacidad de destrucción–. Y el ne­­cesario primer punto crí­ti­­co de control, dado que entre el 60 y el 80% de los cítricos su­da­fri­ca­nos entran a la UE por Holanda, es evidentemente Rotterdam.

Este es el planteamiento que machaconamente ha venido repitiendo a Bruselas sin demasiado éxito el sec­tor citrícola español –a través del grupo conformado por ASAJA, COAG, UPA, Cooperativas Agroa­­­­­­limentarias y el Comité de Gestión de Cítricos (CGC)–. La Plataforma por la Dignidad del Agricultor lo ha hecho ahora también su­yo, renovando las exigencias con dos puntos clave: las inspecciones en origen (en los puertos de salida sudafricanos) y la apli­ca­ción de 'cold treatment' (tratamiento de frío para impedir el acceso de la T. Leucotreta).

Distribución holandesa
El CGC, además y por su parte, ha venido cuestionando la particular situación de la ins­pec­­ción fi­tosanitaria de Holanda, que lejos de estar en manos de funcionarios in­de­pendientes, está con­trolada por una firma concesionaria privada (KCB) montada por los propios im­por­ta­dores hor­tofrutícolas además de por la gran distribución holandesa (que serían los menos in­te­re­sa­dos en bloquear partidas por problemas fitosanitarios). Quizá a conse­cuen­cia de estas pre­sio­nes, Bruselas tuvo que anunciar en abril que realizaría una inspección a Holanda "para mejorar la uniformidad de las ins­pec­cio­nes en la Unión". Tal auditoría será acometida también este mes de septiembre.

El tratamiento de frío en tránsito, la clave
El tratamiento de frío en tránsito es exigido a España en multitud de protocolos fitosanitarios de exportación como método eficaz para evitar que las partidas tengan larvas de 'ceratitis capitata'. EEUU , China, Co­rea del Sur, Mé­jico, Australia o Japón, son algunos de los destinos que así lo exigen para proteger su producción local. Sudáfrica sufre, como casi toda Áfríca y para multitud de cultivos, la T. leucroteta, una dañina polilla que ataca al fruto desde su interior facilitando después la aparición de hongos o bacterias. Pues bien, tras años de intensas presiones, el sector citrícola español arrancó a la UE que esta peligrosa plaga fuera es­pe­cí­fi­ca­mente regulada para prevenir su ingreso, cambios que entrarán en vigor el 1 de enero de 2018. A lo que el ejecutivo comunitario no accedió, pese a que lo llegó a pedir también el propio Parlamento Europeo y se sigue reivindicando, es al 'cold treatment' que sí se obliga a España en el caso de la referida 'mosca del mediterráneo'.

Las presiones del lobby sudafricano/holandés fueron clave para evitar que Bruselas exigiera a Su­dáfrica la misma garantía que, paradójicamente y según información del CGC, el país afri­cano sí acepta y aplica o ha aplicado en sus envíos de cítricos a EEUU, Japón, Co­­rea del Sur, China, Tailandia, India, In­donesia, Taiwán, Ni­geria, Ma­u­ri­cio, Jor­da­nia, de naranjas y limones a Madagascar y de na­ran­jas a Sri Lan­ka y a Sudán.

Hasta el momento, las interceptaciones portuarias europeas a partidas sudafricanas motivadas por esta plaga (que en 2018 será de obligada vigilancia) han sido recurrentes, hasta siete sin ir más lejos esta campaña (sólo hasta el mes de julio). De Holanda, pese a ser la principal vía de entrada, ninguna y pocas, muy po­cas en los últimos años, lo que también evidenciaría la la­xi­tud de las inspecciones en Rot­ter­dam.