Entre Ríos, Argentina - Domingo, 24 Septiembre 2017
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05-07-2017    leída: 62 veces

Luis Pagani: "En el país, nuestro pasado financiero nos condena"
El presidente de la principal empresa de alimentos de la Argentina y líder del grupo local con más mercados abiertos en el mundo habla del país en un año electoral, la inflación y el atraso cambiario


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Luis Pagani es cultor del más bajo perfil y aunque no lo explicita es parte de su fórmula: considera que su foco debe estar en la gestión. Nació en Córdoba y esta semana cumplió 60 años. Egresó del Colegio La Salle de esa provincia, es contador público de profesión y tiene una especialización en Marketing en la New York University. En abril de 1993 se convirtió en presidente de Arcor. Es decir, en líder del grupo argentino con mayor cantidad de mercados abiertos en el mundo, el principal productor global de caramelos duros y la empresa más grande de alimentos del país.

Cerró el ejercicio 2016 con ventas por unos US$ 2800 millones, exportaciones por US$ 250 millones y unas 40 plantas en la región de las cuales 30 están en la Argentina. Planea invertir unos US$ 90 millones este año y avanza en su plan de largo plazo: preparar a la tercera generación.

Sus 21.000 empleados producen unos tres millones de kilos de producto por día que lo constituyen en un barómetro real del consumo. En su mano a mano exclusivo con LA NACION valora el bono a 100 años emitido por el Gobierno, pero advierte sobre el endeudamiento para gastos corrientes, analiza los resultados de las elecciones y también el atraso cambiario.

Habla también sobre sus futuros pasos en La Serenísima (Mastellone), la crisis de SanCor y hasta de la idea de salida a la Bolsa que siempre figura en sus planes. Simple en el trato, pero certero en sus definiciones juega de local desde sus oficinas centrales en Maipú 1210. Oficinas en las que los bon o bon invaden todas las salas y en las que lo pasillos conducen a una sala de reuniones con acceso directo a su despacho.

-¿Qué análisis hace de la situación de la economía hoy?

-La economía empieza a caminar, tal vez no a la velocidad que uno quisiese. El crecimiento no es parejo en todos los sectores, porque tenés rubros que en 2016 ya empezaron a revertirse y otros que empezaron en este primer trimestre. Y después hay sectores industriales que están ligados a la suerte de Brasil y vienen con cierta postergación.

-¿Cree que hay un punto de inflexión?

-De acá para adelante, soy optimista. Si vos, mirando para adelante, ves cómo se reposiciona la Argentina en el mundo -cosa que no es fácil, porque hemos estado afuera 14 años de los mercados- no es una cuestión de un año para el otro. La confianza necesita ganar tiempo. Por eso veo positivo que el Presidente, en todos estos viajes, integre a la Argentina al mundo nuevamente y la reposicione.

-¿Por qué se demoró la inversión extranjera directa?

-Fue parte de una euforia al comienzo. Creo que una inversión lleva tiempo, años y estudios. Los primeros dólares que vienen son los financieros, luego las inversiones locales y en tercer lugar las inversiones externas. Me da la sensación de que estaríamos en la fase dos, donde muchos argentinos están viendo oportunidades de negocios. No lo enfoco sólo en grandes empresas, sino también en proyectos interesantes de la pequeña y mediana empresa, que empiezan a tener interés y con una mirada en el largo plazo. Deberíamos alinearnos el sector privado con el Estado.

-Durante muchos años una parte del sector empresario asoció la competitividad al tipo de cambio. ¿Hay que salir de eso?

-Yo creo que sí. El tema de la carga tributaria debería corregirse rápidamente. Nadie piensa que podés sacar impuestos de un día para el otro, pero si vos das una proyección gradual y una adecuación de la carga tributaria, lo más importante es poner adentro del sistema a los que están afuera, o sea el 30 o 35% que está dentro de la economía informal. La dificultad más grande en la actualidad es la infraestructura. Muchos de los negocios los estoy perdiendo por una cuestión de logística. Nuestras fábricas están ubicadas a más de 500 kilómetros del puerto de Buenos Aires, y recorrer esas distancias realmente te quitan el negocio. En la Argentina, exportar un container cuesta US$ 2400, y en Chile sale US$ 900. No es el tipo de cambio el que nos va a solucionar todo.

-¿Qué tan importante es para usted una reforma tributaria?

-Se necesita una reforma tributaria y obras de infraestructura que solucionen el tema logístico. Hacer un puerto o una autopista requiere entre tres o cuatro años de obra. Si me quiero poner a la altura de Chile, los camiones allá son bienes de capital, por tanto descargan el IVA; el combustible, en dólares, es la mitad de lo que sale acá. ¿Cómo hacemos para que en estos tres o cuatro años haya una combinación clara para no perder negocios? La Argentina no puede estar perdiendo exportaciones en productos de valor agregado en la alimentación.

-Por estos días se habla mucho de la industria de los juicios laborales y su impacto en las pymes. ¿Afecta también a las grandes empresas?

- Sí. Yo creo que afecta a todos por igual. Creo que el presidente Mauricio Macri lo ha puesto bien claro, y creo que corregir todo esto de la industria del juicio va a mejorar la incorporación de personas en distintos emprendimientos.

-El debate por el nivel de endeudamiento también está instalado. ¿Cuál es su punto de vista?

-Nuestro pasado financiero nos condena. Me preocupa que esa deuda venga a financiar el gasto corriente. Creo que hoy hay mucho apetito financiero, tanto sea para las empresas argentinas como para el país, pero tenemos que ver bien dónde se aplica ese ingreso de dólares.

-Hoy se cuestiona también la conveniencia o no de endeudarse a 100 años...

-Se podrá discutir si fue una tasa barata o una tasa cara. Pero que alguien confíe en un papel argentino a 100 años, creo que es una noticia más que destacable.


-Ustedes también emitieron deuda desde Arcor...

-En el mes de mayo se emitieron dos series de obligaciones negociables en pesos. La serie 10, por $ 285 millones, con una tasa Badlar + 2,43% y con un plazo de 2 años y la serie 11, por $ 1215 millones, con una tasa Badlar + 2,99 y con un plazo de cuatro años. El destino de esos fondos es la refinanciación de pasivos. También se realizó en junio una reapertura de la serie 9, emitida en 2016, por U$S 150 millones. La tasa de interés aplicable para esta apertura en caso de mantenerse el bono hasta la fecha de vencimiento fue de 4,72% anual. El destino de los fondos en este caso es la refinanciación de pasivos y el capital de trabajo en la Argentina.

-Morgan Stanley mantuvo a la Argentina como mercado de frontera. ¿Qué impacto puede tener?

-Hubiera sido una ventaja para muchas empresas si se lograba pasar a mercado emergente, pero es una cuestión de tiempo. Seguramente la Argentina va a lograrlo, tal vez en un año más, y si no nos desviamos del camino, no creo que tenga mucha importancia.

-¿Qué importancia le da a las elecciones?

-Coincido con la vicepresidenta, Gabriela Michetti, quien en marzo manifestó que tener procesos electorales cada dos años paraliza y se genera una competencia destructiva que complica las reformas estructurales. Particularmente, creo que vamos a ir a una reforma del sistema para poder planificar mejor. En China existe un plan estratégico de acá a 20 años y en nuestro país siempre estamos mirando al año siguiente.

-La inflación es otro de los temas por resolver y la meta del 17% suena cuanto menos ambiciosa...

-Creo que ese es el gran desafío que tiene la conducción del Banco Central [BCRA], y creo que todos -incluido también el sector privado- debemos mirar cómo hacemos para bajar la tasa a un dígito. No importa si es un punto más o un punto menos pero el objetivo se puede llegar a cumplir.

-En materia de alimentos los precios no bajan según los datos del Indec. Inclusive hay importación de algunos productos como manteca desde Uruguay para evitar la presión de los precios...

-En este caso entiendo que faltó manteca y se trajo.

-¿Por qué manteca?

-Porque lleva muchos litros de leche, y faltando leche fluida, se tuvo que realizar esta importación puntual. Creo que es bueno que haya una combinación entre el sector industrial y el Gobierno para ver cuáles son los sectores sensibles. Yo tampoco quiero proteger a un solo fabricante de materia prima y que esta persona venda un 40% más caro para un mercado que está cautivo. Creo que debe haber participación de las dos partes para que no haya ningún vivo. Que no se destruya la industria, pero que no haya ningún avivado. En la lista de lamentos, también hay algunos cazadores furtivos.

-El consumo, sin embargo, no repunta...

-Hablando de nuestros productos, el consumo comenzó a mejorar a partir de marzo, mejoró la venta, y es cierto que hay un comportamiento distinto entre los canales modernos y el canal mayorista. También lo vemos en nuestro canal distribuidor: nosotros tenemos 155 distribuidores, los cuales abastecen 250.000 puntos de venta semanales en toda la Argentina, y hoy todos tienen distintos comportamientos. Tal vez, el canal moderno, el de las grandes cuentas, está viviendo una transformación y se estará readecuando al nuevo formato de compra.

-¿Cómo ve la crisis de SanCor?

-Familiarmente, hay algo emotivo por mi abuelo materno. Soy de un sector donde tanto sea de la provincia de Córdoba como de Santa Fe, SanCor tiene una preponderancia clave, y ver transcurrir esta situación no es nada feliz. El sector lechero y la industria láctea va a tener que ser atractivo para el tambero, para que el productor invierta en más vacas. Que la Argentina esté estancada en la cantidad de litros de leche habla de un problema que data de mucho tiempo.

-Ustedes son accionistas de La Serenísima adonde ya tienen el 38,39% del capital...

-Yo creo que Mastellone tiene un potencial muy importante, no sólo en el mercado interno. Si dispone de mayor materia prima, nuestra red comercial en África, Medio Oriente o Asia, puede crecer, ya que muchos de nuestros distribuidores hoy se abastecen en Nueva Zelanda u Holanda. Todo es cuestión de tener mercadería para poder vender.

-¿Cuáles son los desafíos que tiene para los próximos años en Arcor?

-Tengo dos: tener buenos talentos -buenos gerentes- y preparar a la tercera generación.

-¿Tiene Arcor algún jugador disruptivo como lo fueron en otras industrias Airbnb y Uber, entre otras...?

-En los próximos 10 años, todas las empresas vamos a tener que estar reinventándonos. Creo que la tecnología va a tener un rol muy importante, y por eso buscamos posicionar nuestro negocio, estar con algo atractivo cerca de los chicos. Y también, por el alargamiento de la vida, son las puntas más importantes.

-¿Siguen pensando en abrir el capital a la Bolsa?

-Está previsto pero hay algo que sigo sosteniendo: una vez que cruzaste y tomaste esa decisión, ya no hay vuelta atrás. Yo diría que vamos a tener muchas entrevistas más antes que te dé una definición al respecto.

Las cifras de un gigante

Una mirada a los números de la firma de Arroyito

Facturación total

2014:U$S 3200 millones

2015:U$S 3200 millones

2016:U$S 2800 millones

Exportaciones totales(Se incluyen operaciones intra-Grupo):

2013:U$S 340 millones(U$S 250 millones son de la Argentina)

2014:U$S 320 millones(U$S 220 millone sson de la Argentina)

2015:U$S 270 millones(U$S 180 millones son de la Argentina)

2016:U$S 250 millones(U$S 160 millones son de la Argentina)

Inversiones:

2017:U$S 90 millones

Plantas industriales

40 (30 en la Argentina,5 en Brasil, 3 en Chile,1 en Perú y 1 en México)

Oficinas comerciales

Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, España,Estados Unidos, México, Paraguay, China,Uruguay y Venezuela

Empleados

Cuenta con 21.000 colaboradores (13.000 se desempeñan en la Argentina, 4200 en Brasil, 1600 en Chile, 1100 en México, 350 en Perú y el resto oficinas distribuidas en otros países)